Algunas
habitaciones disfrutan de la estupenda vista del mar y desde otras
interiores se aprecia la belleza y tranquilidad de los inmensos
jardines que rodean la estructura entera, mientras que el chorro de
una inmensa fuente provee un fondo de silencio y tranquilidad que es
lo que más desean los clientes del Hotel Olimpico. Adentro, hay amplio
estacionamiento cubierto, un tranquilo patio de recreo para los niños,
un campo de bochas, una magnífica solana y una sala de TV muy cómoda.